A cualquiera que lea este blog, puede parecerle que su autora goza de una amplia y variada imaginación por los relatos que cuenta.Craso error. Lo que ignoran los lectores es que su autora goza de una vida más bien pintoresca, rodeada de sujetos más pintorescos aún, que protagonizan cómicas situaciones, a veces increíbles, como la que me dispongo a relatar.
Mi padre es un hombre muy deportista y todos los días va a nadar a la piscina. Como suele ir siempre a la misma hora, siempre se encuentra con la misma gente, que es más bien poca.
El caso es que ayer estaba él con 3 hombres más y 2 de los hijos pequeños de ellos. De repente por la puerta entra un hombre y los críos empezaron a chillar:
-¡Que está en pelotas! ¡Que se le ve el badajo!
Efectivamente, un hombre había entrado en la piscina sin bañador…lo que me resulta chocante es, que antes de meterse en la piscina hay que pasar por las duchas ¿este hombre no notó un poco más de frescor de lo habitual en sus partes? Y no, no era una cámara oculta porque el hombre (según los amigos de mi padre, porque mi padre prefirió girar la cabeza) salió corriendo.
¿En qué clase de mundo vivimos?